Comedia·Musical·Teatro

Maestrísimo, de la compañía Yllana

Maestrísimo
Grupo teatral Yllana

Teatro Barakaldo, 8 de enero de 2021

Si acudes al espectáculo “Maestrísimo” con la pretensión de ver teatro, te encontrarás con la música; si tu pretensión es disfrutar de la música, te encontrarás con el teatro. ¿Cómo es eso? No se trata, como alguien pudiera imaginar, de una ópera, ese género que es teatro cantado. Se trata de un cuarteto de cuerda metido en los trajes y los pelucones del siglo XVIII interpretando música. ¿Qué música? La música, toda la música. Porque en las partituras del barroco se encuentra el rock and roll, y en el rock encontramos el barroco y el neoclasicismo, el romanticismo y todas las músicas que suenan a flamenco, jotas, pasodobles, canciones populares o bandas musicales de cine en una fusión mágica y magistral que encuentra uno de los momentos más geniales en ese Bachsterday, alumbramiento de las notas de Juan S. Bach y de los Beatles con el tema Yesterday, de Paul Mc McCartney. ¿Cómo lo consiguen? Pues no sin una gran dosis de ingenio, una gran dosis de virtuosismo y una gran dosis de amor y conocimiento profundo de la música.

En “Maestrísimo” la música se desencorseta, se sale de los esquemas y clasificaciones ortodoxas para fluir libremente en torrentes de emociones. El desenfado, la ironía y la interpretación sin complejos consiguen la transmisión de lo esencial, que son las vibrantes emociones en cada posibilidad de las cuerdas de los instrumentos, también liberadas de su exclusiva función predeterminada, para convertirse en herramienta de expresión libre y solamente fieles al compromiso de la creación musical. Sigue leyendo “Maestrísimo, de la compañía Yllana”

Musical·Teatro

La Ópera del Malandro- Chico Buarque

La Ópera del Malandro
Un musical de Chico Buarque

La Ópera del Malandro

Teatro Barakaldo, 28 de marzo de 2015

Colorido, luz, trajes vistosos, música en directo, baile y canciones. Todo lo que hace un musical en teatro. Éste, ambientado en Río de Janeiro, con letras en portugués, años treinta del pasado siglo XX, tráfico ilegal, contrabando, burdeles y prostitución, dinero a espuertas corriendo por las manos de los mafiosos y engordando sus cuentas corrientes, corrupción institucional, policía haciendo la vista gorda, cobrando por hacer la vista gorda, llevando a cabo ajustes de cuentas y liquidando personas a cambio de más dinero. La vida miserable de las prostitutas, su única vida, la de los parados, pensionistas sin pensión, los jóvenes sin futuro.

La Ópera del MalandroSupongo que todo lo reseñado no va a descubrir nada nuevo a nadie. Pero sigue ocurriendo. No importa que llevemos ya un buen mordisco del primer tercio de otro siglo y no estemos en Brasil. El mundo sigue danzando al ritmo del dinero y conseguirlo es el fin, lo demás sólo son medios. Así que la prostitución, la miseria, las mafias, el contrabando de bienes y personas, la esclavitud, siguen sin ser erradicadas de las entretelas de las sociedades actuales en las que sobrevivimos, nutriendo y engordando a políticos, banqueros, multinacionales y toda la ralea de gentes sin ninguna clase de escrúpulo. Sigue leyendo “La Ópera del Malandro- Chico Buarque”

Comedia·Musical·Sainete·Teatro

Cabaret Chihuahua.- Felipe Loza

Cabaret Chihuahua
Felipe Loza

Teatro Mutante

Dirección: Felipe Loza

Pabellón 6 (Bilbao-Zorrozaure) 30/12/18

Reparto: Iñaki Maruri, Adrián García de los Ojos, Itxaso Quintana, Olatz Ganboa, Quique Gago, Jon Casamayor, Izaskun Fernández, Irene Bau, Diego Pérez, Unai Izquierdo, Ugaitz Alegría, Mitxel Santamarina, Karmele Larrinaga

En el laboratorio teatral del Pabellón 6, como se define a sí mismo este espacio de Zorrozaure, el Cabaret Chihuahua despliega los encantos de esta vida y de la otra –que vienen a ser la misma vida- a través de los personajes variopintos y famosos de la escena, el arte, la política, la banca y la canción, como Liza Minelli (pasada antes de tiempo al otro mundo para presidir este cabaret), Frida Khalo, Montserrat Caballé, Winehouse, Marilyn Monroe, Freddie Mercury, el mismísimo Sabino Arana y el auténtico Mario Moreno, Cantinflas. Gentes diferentes a las que se unirá un inefable cadáver pianista y lo más escogido del mundo de las finanzas en los representantes de Lehman Brothers. A esta pandilla instalada en la eternidad de la otra vida se agregará un muerto reciente que, conduciendo borracho tras la celebración de su despedida de soltero, estrella su coche en una de las cerradas curvas del puerto de Urkiola. Cuando es consciente de su nueva situación se deja convencer para adoptar el papel de Freddie Mercury en la nueva vida y acompañar musicalmente a Montserrat Caballé en su inefable inauguración de los Juegos Olímpicos de Barcelona en 1992; se trata de un personaje de ficción, como el del resto de los congregados. Y empieza el desmadre.

La representación resulta brillante y educadamente provocadora. El texto es coherente y descarga con humor e ironía la crítica ácida y pesada. Todo -se canta- en la vida es un carnaval. En esta vida –y a lo que se ve- también en la otra. No se sabe bien qué vida es reflejo de cuál. El nivel de interpretación cabaretera es bueno, ameno, ocurrente, desinhibido. El carnaval, en su paroxismo, alcanza al público, la mayoría del mismo dotado de atrevidos sombreros hechos con material reutilizado y diseños audaces para la ocasión. Una buena manera, entiendo, de tomar parte en la situación.

La obra, dentro de su unidad, tiene dos partes bien diferenciadas. La primera, más divertida, festiva y sensual, juega con los placeres de la carne en un mundo descarnado. Vivir los sueños de lo que alguna vez soñamos ser es posible tomando la vida de personajes que lo hicieron o lo hacen en esta vida. La segunda, tras el descanso, se hace más reivindicativa en la denuncia de las injusticias y las desigualdades, con alusiones explícitas al movimiento insurgente del 15 M y la crítica demoledora del sistema económico y las manipulaciones mafiosas de la gran banca y el mundo de las finanzas que causan profundas crisis arrojando a la miseria a amplios sectores sociales. Las hipotecas, los desahucios, los trabajos precarios y mal pagados, el paro, la corrupción y la actitud violenta y despiadada del mundo financiero y los políticos que sirven a sus intereses, todo pasa por el escenario a golpe de consigna y pancarta en una rememoración del romántico mayo del 68 francés.

Y todo pasa aquí en esta comedia de cabaret vasca que se expresa –porque así es el mundo de los muertos- en un español con acento mexicano, Sabino Arana y sus esencias nacionalistas y raíces del árbol de Gernika/Guernica incluidas. En este ambiente festivo de la muerte traído de México no podía faltar la figura señera, mítica y desmitificadora de un Cantinflas que, desde su impenitente pobreza, declara la riqueza de su visión del mundo y la inteligencia de sus humanas soluciones.

Aconsejable la pieza, aconsejable la representación, aconsejable el entorno del Pabellón 6. ¡Vengan, señoras y señores, vengan y disfruten feliz y anticipadamente de lo que les espera!

González Alonso

Comedia·Musical·Teatro

Bodorrio.- Agurtzane Intxaurraga

Bodorrio
Agurtzane Intxaurraga

Hika Teatroa

Dirección: Agurtzane Intxaurraga
Traducción del euskera: Agurtzane Intxaurraga
Intérpretes: Sandra Fernández Agirre; Iñigo Aranbarri; Patxi González; Kepa Errasti; Juan Otero; Iñaki Maruri

Teatro Municipal de Leioa, 14 de diciembre de 2018

Empezaré por lo que más me gustó de la velada. Las dotes interpretativas de Sandra Fernández Agirre están fuera de toda duda. Armó sus personajes con gran acierto, incluso peleando con el guión y la dirección de Agurtzane Intxaurraga y sus desaciertos. Es una gran actriz y lo demostró en este Bodorrio de la noche del viernes en Leioa. El actor Patxi González también dio muy bien y con acierto la réplica a sus personajes, con ingenio, oficio y maestría.

A partir de aquí lo que puedo decir es que esta comedieta musical sólo resultó ser un cúmulo de desafortunados desaciertos de un texto que, siendo bueno y ambicioso en sus intenciones, fracasa en toda su realización. Abarca muchos temas desde una óptica localista que no repara en tópicos: dantzariak, bertsolaris, cancones tradicionales sin que falte “Desde Santurce a Bilbao”, la infinita familia vasca repartida desde Galicia a las tierras americanas de Estados Unidos, México o Argentina, más la incorporación de la corrupción empresarial y policial o los conflictos laborales, todo ello reunido y agitado en el cóctel de una boda convertida en bodorrio en la que el novio no tiene claras sus inclinaciones sexuales.

El ritmo y el planteamiento se hacen pedazos y se rehacen por momentos, forzando –eso sí- una simpática forma de convertir a los espectadores en invitados al bodorrio y cargarles la parte de culpa correspondiente de los males que aquejan  la sociedad.

Como las situaciones que se plantean –algunas acertadas- se pegan con mal pegamento, parecen y aparecen como situaciones grotescas. No es grotesco lo que se plantea, sea una masturbación, una meada en los retretes, una violenta y apasionada escena de sexo o una extorsión económica, sino el cómo se plantea. Todo cabe en el escenario, pero no de cualquier manera. Cuando se cuela con calzador y parece gratuito, no pasa de ser simplemente ingenioso y fracasa.

La incorporación de un grupo de jóvenes, todas chicas y un chico que sobresalió por su estilo, al final de la obra y la hora de los aplausos, estuvo bien. Los tremendos fallos de dirección y guión no impidieron que nos encontráramos a gusto, disfrutando de la naturalidad con que los actores y la actriz nos obsequiaron y sonriendo o riendo algunas escenas. Las que pretendieron ser dramáticas resultaron embarazosas y no pasaron de patéticas por lo forzado, con un texto que pretendiendo ser poético se quedó en cursi. Tampoco, creo, resultaba necesaria la insistencia machacona de calificar de cerdos y cerdadas todo lo que se movía; sobre todo porque el discurso era obvio, rozaba lo demagógico y carecía de valor dramático.

Pero –en fin- con eso y con todo, insisto, creo que vale la pena celebrar este “bodorrio” y aplaudir la buena intención y el innegable esfuerzo y trabajo realizados.

González Alonso