Ópera·Concierto

Cuatro Conciertos y una Ópera: El Baile de Máscaras, de Verdi

Cuatro Conciertos y una Ópera
7 y 8 de marzo. Palacio Euskalduna y Teatro Barakaldo

Ópera: Un baile de máscaras.- Verdi

Vivimos rodeados de prejuicios. Uno de ellos parece ser el de pensar que la música clásica es algo tan minoritario que no interesa a casi nadie, y mucho menos al público joven. Vulgaridad, ramplonería, gustos horteras en música y celebraciones que no parecen ir más allá del fútbol en lo deportivo y los delirantes botellones en lo social, con cientos de jóvenes alrededor de las mezclas más variopintas de alcohol en las plazas y los adultos alrededor del mismo alcohol en bares, aceras y terrazas. Esa es la foto fija. Pero es, también, la mirada engañosa.

Eventos como los de este fin de semana en Bilbao y Barakaldo vienen a decirnos que no es así y que, junto a la ramplonería y la vulgaridad (tal vez por falta de alternativas) vive esplendorosamente el gusto por el arte cuando alcanza a vestirse de mayúsculas en sus cuatro letras. La música de Georg Friedrich Haendel (1685/1759) y de Johann Sebastián Bach (1685/1750), en una inusual maratón de tres días en el Palacio Euskalduna de Bilbao, con conciertos simultáneos en cinco de sus salas, más otros conciertos en salas más pequeñas y espacios abiertos del Euskalduna a cargo de los estudiantes de de los diferentes Conservatorios venidos de toda España, fue un éxito rotundo de un público heterogéneo entregado a la música del barroco escrita por estos dos gigantes de la música. Sigue leyendo “Cuatro Conciertos y una Ópera: El Baile de Máscaras, de Verdi”

Ópera·Drama·Tragedia

El Holandés Errante.- Richard Wagner

El Holandés Errante.- Richard Wagner

Teatro Euskalduna – Bilbao
Orquesta Sinfónica de Bilbao
Director: Pedro Halfter

21 de enero de 2020

Situémonos. El compositor alemán Richard Wagner escribe una ópera romántica basada en un relato de Heinrich Heine. Un marinero holandés navega errante sin que ninguna tormenta pueda hundir su barco ni morir. Se trata de una maldición del diablo que pone como condición para terminar con ella el que el marino consiga la fidelidad de una mujer hasta su muerte. Así, cada siete años el buque fantasma toca algún puerto y el marino tiene la oportunidad de cortejar a una mujer y conseguir su fidelidad eterna. En esta ocasión coincidirá ante las costas noruegas con otro marinero de regreso, entablan una relación y el holandés le ofrece sus riquezas a cambio de un hogar y de que le conceda la mano de su hija que, a su vez, mantenía algún tipo de noviazgo con otro joven convecino. Acepta el padre la oferta y la hija, antes de conocer al holandés ni la llegada del buque fantasma, ya estaba enamorada de él después de conocer su historia y contemplando el retrato del marinero errante, por lo que estaba decidida –en contra de la opinión de todo el mundo- a ser su salvadora. Cuando llega el holandés, le promete fidelidad eterna; pero el antiguo novio se interpone y el holandés lo toma como una falta a la promesa de fidelidad hecha y parte con su barco aceptando su destino. La joven lo sigue hasta la costa y se arroja al mar desde un acantilado muriendo al mismo tiempo que el barco del holandés se hunde entre las olas. Sigue leyendo “El Holandés Errante.- Richard Wagner”

Ópera·Drama

Jerusalén.- Giuseppe Verdi

JERUSALÉN
Giuseppe Verdi

Teatro Euskalduna- Bilbao
19 de noviembre de 2019

Tenemos un libreto de Alphonse Royer y Gustave Vaez basado en el de Temistocle Solera para I Lombardi alla prima crociata. Estrenada en la Ópera Le Peletier el 26 de noviembre de 1847, y en el día de la fecha anunciada en el Teatro Euskalduna de Bilbao como estreno absoluto en España.

Y uno, poco experto en óperas, sólo puede decir que le gustó la representación. No el texto. Sí la música y el canto. Y no me gustó el texto porque, además de tratar el típico drama del asesinato por celos y el posterior remordimiento tras hacer recaer la culpa en el causante de los celos e inocente de otro crimen que no fuera el del amor, los diálogos de las sucesivas escenas se repiten y alargan en exceso con cierta ampulosidad de lenguaje, aunque en algunos momentos brille algún rasgo poético. Sí me gustó –y mucho- la música, variada e interpretada –me pareció a mí- de manera magistral por la orquesta que se fusionó con la actuación cantada del coro, verdadero protagonista de la ópera, consiguiendo momentos de intensidad francamente emocionantes.

El hecho de que no hubiera parte recitada, la oportuna e impecable actuación coral y el que se sucedieran las arias, cuetos y otras interpretaciones, hizo que me sintiera realmente a gusto y disfrutando. Sigue leyendo “Jerusalén.- Giuseppe Verdi”

Ópera·Drama

Un baile de máscaras.- Giuseppe Verdi

Un Ballo in Maschera
Un baile de máscaras
Giuseppe Verdi

Teatro Colón.- Buenos Aires
6 de diciembre de 2013

De entrada, debo confesar que es un lujo poder comentar  una ópera desde el Teatro Colón de Buenos Aires. La sola presencia de este monumental edificio ya inspira los sentidos; contemplarlo por dentro es un regalo, y vivirlo con la representación de la ópera Un ballo in maschera, de Giuseppe Verdi, fue la experiencia completa de algo excepcional.

Coincide esta representación con la celebración del bicentenario del nacimiento de Verdi. Pero cualquier ocasión es buena para acercarse a la obra de este reconocido autor de finales del siglo XIX. Conocedor de su época y el mundo que emergía tras la Revolución Francesa, la crítica al poder absoluto no pasará desapercibida ni será bien tolerada por las decadentes monarquías europeas de la época. Así, su ópera se vio envuelta en rocambolescas aventuras con la censura, modificándola hasta el extremo de trasladar el asesinato del rey sueco Gustavo III, ocurrido en 1792, a la ciudad de Boston, en Estados Unidos, con otro nombre y estatus, de soberano a señor, y otras muchas modificaciones no menos absurdas.

Verdi, que se confesaba contento a medias con la ópera Gustavo III, título inicial, y de la cual opinaba que era grandiosa y vasta; bella… pero que también tenía los modos convencionales de todas las óperas, cosa que siempre me desagradó, y que ahora se me ha tornado insufrible, no puede digerir los recortes y cambios impuestos por la censura, vaciando casi por completo la obra de su verdadero sentido, la denuncia del poder y las luchas políticas y enfrentamientos sangrientos entre absolutistas y liberales tras la Revolución Francesa.

Como en toda ópera convencional, G. Verdi sitúa una historia de amor en el centro de su argumento. El rey y su primer ministro y mejor amigo, la mujer del ministro y el rey. El amigo que lucha y expone su vida para salvar la del rey, amenazada por los conspiradores; el descubrimiento por parte del ministro y amigo, de los amores entre su mujer y el rey. La decisión del ministro de unirse a los conspiradores y terminar con la vida del rey. Sigue leyendo “Un baile de máscaras.- Giuseppe Verdi”

Ópera·Drama

Los pescadores de perlas.- Bizet

Los pescadores de perlas.- Georges Bizet

ABAO/ÓPERA BILBAO
Teatro Euskalduna
27 de mayo de 2019

Tenor: Javier Camerana
Soprano: María José Moreno
Barítono: Lucas Meachem
Bajo: Felipe Bou

La primera impresión visual de la ópera “Los pescadores de perlas” de Bizet (1838/1875), el autor de “Carmen”, se recrea en un decorado austero, recorrido por una pasarela ligeramente curvada en sus extremos y, al fondo de ésta, una pirámide a modo de templo oriental. La acción se desarrolla en el antiguo Ceilán, hoy Sri Lanka. Y es que los autores del Romanticismo gustaban de ubicar los temas de sus obras en países lejanos y paisajes exóticos. Bizet lleva su historia de amor a las costas en las que se arriesga la vida en busca de las perlas.

Según se cuenta en la obra, los pescadores de perlas pretendían conjurar el peligro de su trabajo con una sacerdotisa que viviría alejada y cubierto el rostro, cantando y rezando para ellos en su renuncia, bajo amenaza de muerte, al amor y el trato carnal o relaciones sexuales.

Resulta reseñable la prácticamente ausencia de partes recitadas en esta ópera. Las arias, canciones, dúos y duetos se siguen unos a otros sin interrupción. Se introduce, con acierto, la danza que acompañará a los cantantes en sus interpretaciones, con lo que consiguen lograr un mayor dinamismo de la escena. El coro, desplegado en torno al templo o cantando en “off”, se desenvuelve de manera armoniosa como un personaje más.

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Ópera·Musical·Teatro·Tragedia

Dido y Eneas

Dido y Eneas

Música: Henry Purcell
Texto original: Christopher Marlowe (Dido, reina de Cartago)
Dirección escénica: Barbora Horáková Joly
Dirección musical: Petros Bakalakos
Coreografía: James Rosental

Teatro Arriaga, 4 de mayo de 2019

Bajo la denominación de “espectáculo de teatro musical barroco” se nos ofreció, en la tarde y noche del sábado, este “Dido y Eneas” en el teatro Arriaga de Bilbao con la pretensión de contar la historia de los amores de Eneas y Dido. El primero llegará con su hijo a Cartago tras la destrucción de Troya y se interpondrá entre Jarbas y sus pretensiones de conseguir los favores de la reina. A su vez, Jarbas será perseguido por la enamorada Belinda, hermana de Dido. Y los dioses, como siempre, intervendrán en los designios de los amantes.

Unir una buena música, como la de Purcell, y un buen texto, como el de Marlowe, no es garantía de nada. Y a las pruebas me remito. Decir que esta puesta en escena resultó ser una verdadera tomadura de pelo, sería faltar a la verdad, porque para ello tendría que existir la intención de engañar y burlarse del público, y éste no es el caso. Lo que resulta del experimento es, por tanto, el esfuerzo patético de querer mostrar algo grandioso y único, genial en cada detalle interpretativo y escénico, cuando toda la representación naufraga en los intentos pueriles de la exageración, el sinsentido, lo inoportuno, banal y bochornoso, con la pretensión de deslumbrar al respetable.

Qué se puede decir de la innecesaria acumulación de actores y actrices sobre la escena haciendo las cosas más diversas, contradictorias e inútiles, como columpiarse en una cinta, preparar comida en la esquina de un bar, subir y bajar por una rampa lateral, totalmente prescindible, mientras la supuesta acción dramática transcurre en el centro del escenario con un discurso irregular, contradictorio, falso y siempre fuera de lugar. Qué decir de escenas artificiosas con actores embadurnados de pintura, muertos y resucitados al mismo tiempo, entrando y saliendo del escenario por el que deambulan como pollos sin cabeza o sobreactuando para romper cosas, montar o desmontar una orgía sin que venga a pelo ni a cuento o desatando una violencia gratuita con mucho ruido por un escenario siempre envuelto en brumas, nubes y polvo de artificio. Todo muy lamentable.

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Ópera·Drama

La bohème.- Giacomo Puccini

La bohème
Giacomo Puccini

ABAO-OLBE
Teatro Euskalduna.- Bilbao
18 de mayo de 2013

La bohème es una historia de amor. Amor a la juventud, al arte, a la vida; amor carnal y pasional con todos los ingredientes de seducción, enamoramiento y celos, rupturas, arrepentimientos y muerte, en medio de la sordidez de la pobreza. Pero es una historia de amor con dos ingredientes más, el de estar musicada y puesta en las voces de sus intérpretes, y el encontrarse enmarcada en el romanticismo del siglo XIX.

El término bohemia aparece con el escritor romántico Henry Murger (1822-1861) a partir de los episodios que escribió relatando su experiencia y la de sus amigos cuando vivió en el barrio Latino de la ciudad de París. La bohemia, dentro del movimiento romántico, se caracteriza por el estilo de vida de poetas, músicos, pintores, pensadores y artistas en general, imbuidos de ideales y espíritu creativo que comparten pisos y buhardillas entre muchas penurias económicas soñando con el éxito y el reconocimiento. Noctámbulos, aventureros, viviendo al margen de los convencionalismos burgueses y sin normas establecidas, liberales en extremo, participan del  valor de la amistad y el amor por la libertad.

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Ópera·Teatro

Carmina Burana.- Carl Orff

Carmina Burana – Carl Orff
La Fura Dels Baus

Teatro Arriaga – Bilbao
8 de diciembre de 2018

¿De qué va Carmina Burana? Explicado sucintamente, digamos que esta representación operística o cantata escénica está compuesta sobre veinticinco cantos goliardos de los siglos XII y XIII correspondientes a un códice encontrado en Alemania en el siglo XIX. Son llamados goliardos los clérigos vagabundos y los estudiantes pobres de vida picaresca de la época. El compositor Carl Orff escribió la música entre los años 1935 1936 del pasado siglo XX.

La partitura de estas 25 piezas se adapta a la sencillez de los textos, mayormente escritos en latín, sobresaliendo por la gran riqueza rítmica que les confiere una belleza impactante.

¿Y de qué tratan los textos? Carmina Burana, también conocida como La Misa de los Borrachos, es una colección de sátiras de todos los estamentos sociales medievales, especialmente centradas en las personas que detentaban el poder real y en la iglesia católica; pero no escapan de sus críticas los hechos guerreros de las cruzadas, los raptos de doncellas por honorables caballeros y, sobre todo, constituyen un elogio desmedido del vino y los sentidos: el amor carnal, el goce y disfrute de la vida, el juego y los placeres de la mesa.

Las tres partes principales que forman la rueda de la vida en Carmina Burana son la Primavera, la Taberna y el Amor. Por cierto, aunque se escribe “carmina” en latín, sin tilde, se pronuncia “cármina”, con acento esdrújulo. Carmina significa canción o cántico, y Burana es el gentilicio de la ciudad alemana donde aparecieron estos cánticos.

Ahora bien, vayamos al espectáculo ofrecido por La Fura Dels Baus y su aportación teatral.

De la interpretación de La Fura yo destacaría su valor plástico y la interpretación musical, rigurosa con la obra, con una excelente orquesta y un conjunto coral que defiende las canciones de manera muy convincente; destacaría la voz y la interpretación del contratenor Lluis Figola.

El escenario es ocupado por una pantalla translúcida de forma cilíndrica sobre la que se proyectan escenas y motivos alusivos a cada una de las partes de la obra que pueden leerse al modo de las representaciones escultóricas y pictóricas de los templos románicos y góticos, de carácter didáctico, cuando explicaban la doctrina a un pueblo que no sabía leer ni escribir. En este caso, por ejemplo, para representar el carácter incierto y cambiante de la vida se utilizará la imagen de la luna; el deshielo del Ártico como preludio de la primavera, etc. En determinados momentos, a las sensaciones visuales y auditivas sumarán las olfativas diseminando por la sala distintos aromas.

La primera parte transcurre con el protagonismo del coro y las proyecciones. Poco a poco se irán incorporando las interpretaciones a base de danzas y la expresión corporal, introduciendo elementos para la acción como la gran cuba transparente para la elaboración del vino dentro de la cual danzará una bailarina o sumergirá su cuerpo el mismo dios Baco invitando a beber a todo el mundo dispersando el vino sobre sus cabezas y las del público de las primeras filas. También se manejará una gran grúa que sobrevuela por encima del escenario y el público en la que se elevará la exaltación de los sentidos y el amor.

Todo magnífico. ¿Alguna pega? No, pero me hubiera gustado que –también al modo de la ópera- se hubieran proyectado las letras de las canciones o parte de ellas. Entiendo que quienes acuden a este espectáculo ya tienen información previa y conocimiento de la naturaleza de la obra, que casi todos tendremos en casa los viejos vinilos de Carl Orff y Carmina Burana; pero también es verdad que no hay obligación de ir “aprendido“ al teatro y sí debe ser el teatro ocasión de “aprender”. Por ello, repito, no estaría de más la proyección de los textos goliardos.

Empero, sea como sea, sí ustedes tienen la ocasión, no la desperdicien; vayan, vayan y disfruten de la fiesta de los sentidos y la vida que La Fura Dels Baus despliega cumplida y generosamente sobre las tablas con toda la frescura, libertad y vitalidad de los textos latinos medievales.

González Alonso

Ópera

Un giorno di regno (Rey por un día).- Giuseppe Verdi

Un giorno di regno.- Giuseppe Verdi

Un giorno di regno (Rey por un día).-Giuseppe Verdi
Teatro Euskalduna.- Bilbao
Director musical: Alberto Zedda
Director de escena: Pier Luigi Pizzi
Director del coro: Boris Dujin
Coreografía: Luca Veggetti

No habría tenido Giuseppe Verdi motivo para quejarse del público en la noche del 27 de octubre como lo hizo amargamente tras el estreno de Un giorno de regno en el Teatro de La Escala de Milán aquel 5 de septiembre de 1840. Por dos razones; una, teniendo en cuenta la atención con que fue seguida la representación con aplausos, si no entusiastas, sí de cierta importancia en distintos momentos, y otra, porque esos aplausos fueron intensos y sinceros al concluir la representación.

Cuando conocí el dato de la extremada juventud de Verdi a la hora de abordar el trabajo de escribir esta ópera, contando a la sazón con 25 años de edad, el asombro y la admiración por el autor italiano se hacieron aún más grandes, pues el resultado tan brillantemente conseguido exige un gran dominio de la técnica, inspiración, y un considerable esfuerzo para ejecutar su composición, amén de una dedicación intensa que no sobrepasó, sin embargo, los dos meses de trabajo, cuestiones que no impedirían que la exigencia del autor le llevara a realizar revisiones posteriores.

Un giorno di regno de G.VerdiPara los que no sabemos gran cosa de ópera, llama la atención el virtuosismo de la música que acompaña y conduce con tanta naturalidad este tema de ópera bufa o burlesca; la facilidad con que resuelve en el mismo discurso musical cantado acciones complejas en las que se producen dos diálogos simultáneos y la habilidad para enlazar los diferentes momentos de la acción. Ya el inicio es una exhibición musical y coreográfica que nos introduce en el ambiente cortesano de la época a través del baile. La danza y la coreografía juegan un papel decisivo, con un indudable acierto al programar la iluminación y diseñar el vestuario con la elección de colores atrevidos y bien combinados. La Orquesta Sinfónica de Navarra y el Coro de Ópera de Bilbao dirigido por Boris Dujin, resultaron ser otros dos pilares fundamentales en la puesta en escena de esta ópera así como del resultado final del que Verdi, repito, habría estado más que orgulloso y contento, agradecido.

El argumento, pienso, no resulta relevante; una serie de intrigas palaciegas, amores y compromisos de matrimonio que se harán y desharán en diferentes situaciones comprometidas para resolverse felizmente y a satisfacción de todos. Quiero reseñar, no obstante, junto a la casi perfección académica del tratamiento y desarrollo de la obra, la sensación agridulce que se percibe en medio de las situaciones cómicas, como si un halo de romántica tristeza impregnara la acción. En ningún momento se pone Verdi tan serio o trascendental que pareciera apuntar a lo dramático; pero sí he creído encontrar un reposado fondo de queja y dolorida expresión, como si Verdi se hubiera cuidado de no convertir su ópera bufa en algo ramplonamente burlesco, caricaturesco o esperpéntico. La belleza y la mesurada ironía recorren con delicia cada nota de su pentagrama.

Por concluir de alguna manera con lo que dio de sí la noche de ópera en el Teatro Euskalduna de Bilbao, consciente de los innumerables aspectos reseñables que se quedan en el tintero, me gustaría subrayar el hecho –imputable a la visión y planteamiento de la dirección musical, de escena, del coro y de la coreografía- de que la opera se representa tanto como se canta. Quiero decir que los cantantes desarrollan sus cualidades interpretativas más allá de la voz, y asumen la representación de una manera integral, con recursos de danza y teatro, expresando con todo el cuerpo y dando así vida a los personajes de una manera convincente y plásticamente de manera muy bella. Me gustó mucho el planteamiento de numerosas escenas, en algunas de las cuales toma parte el coro, o ese sugerente baño que se toma la marquesa en un sensual striptease en el que la voz desnuda los sentimientos a la vez que se deshace de sus ropas, sin perder ese punto dulce de ironía en frases, movimientos y gestos. Y ahora sí, concluyo.
Salud.

Julio González Alonso

Un giorno di regno (Rey por un día) de Verdi

Ópera

La ópera española “Marina”.- Emilio Arrieta

Sergio Escobar, tenor..

Marina, de Emilio Arrieta.
Libreto de Francisco Camprodón y Miguel Ángel Carrión.

Tenor: Sergio Escobar
Soprano: Eugenia Enguita

Madrid Arte y Escena en el teatro Barakaldo (Vizcaya)
29 de abril de 2012

Estrenada con escaso éxito como zarzuela el 21 de septiembre de 1855 y reestrenada como ópera en tres actos dieciséis años después con gran éxito y muy buena aceptación del público, Marina es una pieza con sabor a enredo y el dramatismo justo para hacer posible un final feliz. Tema amoroso; jovencita enamorada de joven capitán de barco, éste enamorado, a su vez, de ella, y ninguno de los dos a sabiendas de los sentimientos del uno por el otro; joven armador del pueblo también enamorado de Marina, tremendamente celoso, que le hace saber de su enamoramiento y del afecto que le profesaba desde siempre y compromiso un tanto azaroso de ambos que se deshará al final para dar paso al verdadero amor entre Marina y el capitán y facilitar el encuentro feliz y esperado.

Mi experiencia como espectador en el arte del teatro cantado, ya sea en forma de zarzuela o de ópera, es tan escasa que apenas puedo dejar constancia de una obra de zarzuela a la que haya asistido puesta en escena por un cuadro del que sus componentes no pasaban de meros aficionados, y tres ensayos generales de distintas óperas. Corto bagaje para poder opinar con criterio sobre cuestiones artísticas y musicales. Es ésta, por tanto, la primera ocasión de disfrutar de la puesta en escena de una ópera, como ahora se la define, o zarzuela en tres actos, si se quiere, y referir la buena impresión del espectáculo, en general, y la emoción que se suscita, en particular, en algunas de las partes cantadas en forma de arias, dúos y romanzas. Una obra ambientada en un pueblecito catalán, pero alejada de las referencias folclóricas y los temas musicales populares de la zarzuela. Hecha al estilo italiano por el autor nacido en Puente la Reina (Navarra) cuya formación se desarrolló en gran parte en Milán gracias a un noble benefactor italiano.

La realidad de un teatro lleno hasta la bandera no puede dejar de interpretarse como un éxito del género y la constatación de la existencia de un público fiel al mismo. Claro es, también, que las ocasiones de poder acudir a ver y oír zarzuela u ópera son escasas, además de caras. En este caso, sin embargo, el precio ha resultado ser mucho más asequible que el de las sesiones de la temporada de ópera organizadas en Bilbao.

Bien, sea como sea, me congratulo de haber podido presenciar y disfrutar de esta pieza, acompañada en su interpretación por la Orquesta Sinfónica de Bilbao y con una puesta en escena que dice mucho y bien de la dirección escénica de Lorenzo Moncloa. Me gustaron las interpretaciones del tenor Sergio Escobar, con su voz atronadora, en el papel de Jorge y de la soprano Eugenia Enguita, con su virtuosismo y la calidez de sus variadas tonalidades, en el de Marina. Los otros personajes tuvieron, también, sus buenos momentos y el coro cumplió su papel con toda solvencia. El momento más espectacular resultó ser, quizás, el inicio del tercer acto cuando cantan la famosa y única canción que yo conocía, aunque no supiera que correspondía a esta ópera:

A beber, a beber, a ahogar
el grito de dolor,
que el vino hará olvidar
las penas del amor

A beber, a beber y apurar
las copas de licor,
que el vino hará olvidar
las penas del amor…

Y después de este brindis, no me queda  más  por decir, salvo que espero tener pronto una nueva ocasión de acercarme al mundo del teatro cantado, sea en forma de zarzuela o de ópera. Más vale tarde… que nunca.
Salud.

González Alonso