Comedia·Musical

Castelvines y Monteses.- Lope de Vega

Castelvines y Monteses
Lope de Vega

Castelvines-y-monteses.cartel.3Compañía Nacional de Teatro Clásico
Director: Sergio Peris-Mencheta
Escenografía: Curt Allen Wilmer con Estudio Dedos
Música: Xenia Reguant
Versión de José Carlos Méndez y Sergio Peris-Mencheta
Coproducción de CNTC y Barco Pirata
Reparto: Aitor Beltrán; Andreas Muñoz; Xoel Fernández; Paula Iwasaki; Óscar Martínez; Xabi Murua; Natxo Núñez; María Pascual; Gonzalo Ramos; Julia Roch; Cintia Rosado; Ignacio Rengel; Almudena Salort

Festival Internacional de Teatro Clásico de Almagro 2021
11 de julio de 2021

castelvines-y-monteses1La comedia que Lope de Vega escribió a partir del drama “Romeo y Julieta” de William Shakespeare es todo un despliegue de ingenio y buen humor en el que, a pesar de quitarle hierro y sangre, no puede evitar la nota dramática de dejar un cadáver sobre la escena, víctima de los enfrentamientos desatados entre los dos clanes familiares  a partir de las relaciones amorosas de dos jóvenes pertenecientes cada uno a cada una de las familias. No serán las únicas parejas que se formen con protagonistas de los dos bandos enfrentados, pues amigos y criados también encuentran la oportunidad de enamorarse y llevar adelante su amor corriendo los mismos riesgos que sus amos. A Julia y Roselo (los equivalentes a Julieta y Romeo) le seguirán en el enredo Celia y Marín con Dorotea y Anselmo.

No era infrecuente este tipo de réplicas de las obras de otros autores sin que se considerara plagio; como ejemplo de ello tenemos el Quijote apócrifo de Avellaneda, que publicó antes que Cervantes la segunda parte de su Quijote y que motivó, probablemente, que el mismo Cervantes se decidiera a publicar la continuación de su obra son un resultado admirable. Lope de Vega, que no anduvo lejos de la composición de esa segunda parte apócrifa firmada por Avellaneda, aquí se presenta con su comedia para darle una vuelta y media al drama de Shakespeare. Sigue leyendo “Castelvines y Monteses.- Lope de Vega”

Comedia·Musical·Teatro

Maestrísimo, de la compañía Yllana

Maestrísimo
Grupo teatral Yllana

Teatro Barakaldo, 8 de enero de 2021

Si acudes al espectáculo “Maestrísimo” con la pretensión de ver teatro, te encontrarás con la música; si tu pretensión es disfrutar de la música, te encontrarás con el teatro. ¿Cómo es eso? No se trata, como alguien pudiera imaginar, de una ópera, ese género que es teatro cantado. Se trata de un cuarteto de cuerda metido en los trajes y los pelucones del siglo XVIII interpretando música. ¿Qué música? La música, toda la música. Porque en las partituras del barroco se encuentra el rock and roll, y en el rock encontramos el barroco y el neoclasicismo, el romanticismo y todas las músicas que suenan a flamenco, jotas, pasodobles, canciones populares o bandas musicales de cine en una fusión mágica y magistral que encuentra uno de los momentos más geniales en ese Bachsterday, alumbramiento de las notas de Juan S. Bach y de los Beatles con el tema Yesterday, de Paul Mc McCartney. ¿Cómo lo consiguen? Pues no sin una gran dosis de ingenio, una gran dosis de virtuosismo y una gran dosis de amor y conocimiento profundo de la música.

En “Maestrísimo” la música se desencorseta, se sale de los esquemas y clasificaciones ortodoxas para fluir libremente en torrentes de emociones. El desenfado, la ironía y la interpretación sin complejos consiguen la transmisión de lo esencial, que son las vibrantes emociones en cada posibilidad de las cuerdas de los instrumentos, también liberadas de su exclusiva función predeterminada, para convertirse en herramienta de expresión libre y solamente fieles al compromiso de la creación musical. Sigue leyendo “Maestrísimo, de la compañía Yllana”

Drama·Musical

Libertino.- Fernando Mansilla

Libertino
Compañía Marco Vargas y Chloé Brûlé

Teatro de Santurtzi (Santurce)
20 de octubre de 2017

Dirección, coreografía y baile: Marco Vargas y Chloé Brûlé
Textos e interpretación: Fernando Mansilla
Cante: Juan José Amador
Composición musical: Gabriel Vargas

No me gusta el flamenco. El actor, poeta y autor del texto lo escribía y decía y repetía desde el inicio del espectáculo. El actor, poeta y autor del texto poético bailado, tenía un problema con el ritmo; perdía el compás y la vida se le iba. Con una novia del Penedés se fue a Sevilla, y su novia, que entendía el ritmo de la vida, se fue con su profesor de baile flamenco, que era gitano aunque no lo era. Y el poeta, autor y actor, se quedó solo con el canario que, además, cantaba bien. Tuvo otra novia, que también bailaba flamenco mientras él escuchaba a todo volumen blues y rock and roll para sufrimiento y queja de los vecinos.

Libertino” es un poema de la soledad y el pulso de la existencia en el cual los recuerdos nos empujan a abandonar “el dorado aislamiento” para “participar en el flujo de la vida”, conscientes de que “al fin y al cabo / somos el compás que llevamos”, en palabras de actor, autor y poeta Fernando Mansilla.

A mí, que tampoco me gusta el flamenco, me pareció un espectáculo de una ética y estética admirable; confieso que no sé dónde empezaba el baile flamenco y dónde terminaba la danza, el paso de ballet, el desgarro del gesto, en un lenguaje corporal y gestual apoyado en el ritmo del taconeo, las palmas, las percusiones sobre el cuerpo y los objetos. Y  todo ello, cuando la música electrónica se desborda como una catarata arrolladora en forma de rock, se funde de manera hermosa y atronadora. Al final, ¿qué estamos viendo y sintiendo? Pues, sencillamente, la expresión del lenguaje poético de la música y la danza leyendo los versos de la vida. Algo mágico. La voz del cante se alza desnuda, rota y sola, sin apoyo instrumental; los cuerpos se apoderan del espacio y los objetos para despertar las emociones; un abanico es mariposa, amor, feminidad,  sensualidad; una cacha es afirmación, masculinidad, firme ternura.

A mí, que no me gusta el flamenco ni intento dar unas palmas, me enamoró “Libertino” y el trabajo excepcional sobre el escenario del bailarín Marco Vargas y la bailarina Chloé Brûlé, la voz de Juan José Amador, el ritmo poético de Fernando Mansilla. Y, sinceramente, no me importaría volver a verlo y aplaudirlo.

González Alonso

Musical·Teatro

La Ópera del Malandro- Chico Buarque

La Ópera del Malandro
Un musical de Chico Buarque

La Ópera del Malandro

Teatro Barakaldo, 28 de marzo de 2015

Colorido, luz, trajes vistosos, música en directo, baile y canciones. Todo lo que hace un musical en teatro. Éste, ambientado en Río de Janeiro, con letras en portugués, años treinta del pasado siglo XX, tráfico ilegal, contrabando, burdeles y prostitución, dinero a espuertas corriendo por las manos de los mafiosos y engordando sus cuentas corrientes, corrupción institucional, policía haciendo la vista gorda, cobrando por hacer la vista gorda, llevando a cabo ajustes de cuentas y liquidando personas a cambio de más dinero. La vida miserable de las prostitutas, su única vida, la de los parados, pensionistas sin pensión, los jóvenes sin futuro.

La Ópera del MalandroSupongo que todo lo reseñado no va a descubrir nada nuevo a nadie. Pero sigue ocurriendo. No importa que llevemos ya un buen mordisco del primer tercio de otro siglo y no estemos en Brasil. El mundo sigue danzando al ritmo del dinero y conseguirlo es el fin, lo demás sólo son medios. Así que la prostitución, la miseria, las mafias, el contrabando de bienes y personas, la esclavitud, siguen sin ser erradicadas de las entretelas de las sociedades actuales en las que sobrevivimos, nutriendo y engordando a políticos, banqueros, multinacionales y toda la ralea de gentes sin ninguna clase de escrúpulo. Sigue leyendo “La Ópera del Malandro- Chico Buarque”

Drama·Musical·Teatro

Las amistades peligrosas.- Choderlos de Laclos

Las amistades peligrosas
Choderlos de Laclos

Compañía Metatarso Producciones
Teatro Barakaldo, 2 de octubre de 2014

Nos llega en forma de teatro una de las más conocidas publicaciones libertinas francesas del siglo XVIII. Hace algunos años pudimos disfrutar esta misma obra en forma de cine; pero me apresuraré a decir que la obra teatral de la que estamos hablando supera en todo a la película de Stephen Frears, desde el tratamiento y fidelidad al texto de Choderlos de Laclos, hasta la puesta en escena y el desarrollo de toda la trama y la acción. No es exagerar. Es, simplemente, cuestión de ser justos.

La obra de teatro, a diferencia de la conocida película, no hace ninguna concesión meramente sentimental a las relacciones que se establecen entre los personajes. No cae en la trampa de teñir la crudeza de las conductas sexuales con un barniz amoroso o afectivo. Si esto se refiere al contenido de la obra, lo que sigue –en comparación con la película- es pura magia, originalidad y acto creativo en todo cuanto la puesta en escena y la representación nos deparan.

Con Las amistades peligrosas estamos en un siglo de pelucones, miriñaques, enaguas, corsés, polvos blancos en la cara, rape, vestidos masculinos ostentosos y llenos de colorido, duelos a espada, las ideas de la Ilustración y una nobelza enriquecida, ociosa y entregada a los placeres del mundo y de la carne, sin escrúpulos y profundamente narcisista. En este contexto aparecerán obras como Margot la remendona (Historia de una prostituta) de Fougeret de Montbron; Los ejercicios de devoción, del Abate Voisenon y La Academia de las Damas, escrita en latín por el Maestro Nicolás Chorier. Todas ellas de una inaudita audacia reflejando con su erotismo la doble moral de clérigos, monjas y frailes, así como la de una nobleza hipócrita y pragmática en los asuntos sexuales. La cumbre de toda esta filosofía de vida llegará con el Marqués de Sade, a finales del XVIII y principios del XIX,  escritor y filósofo francés, ateo radical, que defendió el triunfo del vicio sobre la virtud, autor de Justine, y que se pasó más de media vida encarcelado, recluído en manicomios y a punto de ser guillotinado.

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Ópera·Musical·Teatro·Tragedia

Dido y Eneas

Dido y Eneas

Música: Henry Purcell
Texto original: Christopher Marlowe (Dido, reina de Cartago)
Dirección escénica: Barbora Horáková Joly
Dirección musical: Petros Bakalakos
Coreografía: James Rosental

Teatro Arriaga, 4 de mayo de 2019

Bajo la denominación de “espectáculo de teatro musical barroco” se nos ofreció, en la tarde y noche del sábado, este “Dido y Eneas” en el teatro Arriaga de Bilbao con la pretensión de contar la historia de los amores de Eneas y Dido. El primero llegará con su hijo a Cartago tras la destrucción de Troya y se interpondrá entre Jarbas y sus pretensiones de conseguir los favores de la reina. A su vez, Jarbas será perseguido por la enamorada Belinda, hermana de Dido. Y los dioses, como siempre, intervendrán en los designios de los amantes.

Unir una buena música, como la de Purcell, y un buen texto, como el de Marlowe, no es garantía de nada. Y a las pruebas me remito. Decir que esta puesta en escena resultó ser una verdadera tomadura de pelo, sería faltar a la verdad, porque para ello tendría que existir la intención de engañar y burlarse del público, y éste no es el caso. Lo que resulta del experimento es, por tanto, el esfuerzo patético de querer mostrar algo grandioso y único, genial en cada detalle interpretativo y escénico, cuando toda la representación naufraga en los intentos pueriles de la exageración, el sinsentido, lo inoportuno, banal y bochornoso, con la pretensión de deslumbrar al respetable.

Qué se puede decir de la innecesaria acumulación de actores y actrices sobre la escena haciendo las cosas más diversas, contradictorias e inútiles, como columpiarse en una cinta, preparar comida en la esquina de un bar, subir y bajar por una rampa lateral, totalmente prescindible, mientras la supuesta acción dramática transcurre en el centro del escenario con un discurso irregular, contradictorio, falso y siempre fuera de lugar. Qué decir de escenas artificiosas con actores embadurnados de pintura, muertos y resucitados al mismo tiempo, entrando y saliendo del escenario por el que deambulan como pollos sin cabeza o sobreactuando para romper cosas, montar o desmontar una orgía sin que venga a pelo ni a cuento o desatando una violencia gratuita con mucho ruido por un escenario siempre envuelto en brumas, nubes y polvo de artificio. Todo muy lamentable.

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Comedia·Musical·Sainete·Teatro

Cabaret Chihuahua.- Felipe Loza

Cabaret Chihuahua
Felipe Loza

Teatro Mutante

Dirección: Felipe Loza

Pabellón 6 (Bilbao-Zorrozaure) 30/12/18

Reparto: Iñaki Maruri, Adrián García de los Ojos, Itxaso Quintana, Olatz Ganboa, Quique Gago, Jon Casamayor, Izaskun Fernández, Irene Bau, Diego Pérez, Unai Izquierdo, Ugaitz Alegría, Mitxel Santamarina, Karmele Larrinaga

En el laboratorio teatral del Pabellón 6, como se define a sí mismo este espacio de Zorrozaure, el Cabaret Chihuahua despliega los encantos de esta vida y de la otra –que vienen a ser la misma vida- a través de los personajes variopintos y famosos de la escena, el arte, la política, la banca y la canción, como Liza Minelli (pasada antes de tiempo al otro mundo para presidir este cabaret), Frida Khalo, Montserrat Caballé, Winehouse, Marilyn Monroe, Freddie Mercury, el mismísimo Sabino Arana y el auténtico Mario Moreno, Cantinflas. Gentes diferentes a las que se unirá un inefable cadáver pianista y lo más escogido del mundo de las finanzas en los representantes de Lehman Brothers. A esta pandilla instalada en la eternidad de la otra vida se agregará un muerto reciente que, conduciendo borracho tras la celebración de su despedida de soltero, estrella su coche en una de las cerradas curvas del puerto de Urkiola. Cuando es consciente de su nueva situación se deja convencer para adoptar el papel de Freddie Mercury en la nueva vida y acompañar musicalmente a Montserrat Caballé en su inefable inauguración de los Juegos Olímpicos de Barcelona en 1992; se trata de un personaje de ficción, como el del resto de los congregados. Y empieza el desmadre.

La representación resulta brillante y educadamente provocadora. El texto es coherente y descarga con humor e ironía la crítica ácida y pesada. Todo -se canta- en la vida es un carnaval. En esta vida –y a lo que se ve- también en la otra. No se sabe bien qué vida es reflejo de cuál. El nivel de interpretación cabaretera es bueno, ameno, ocurrente, desinhibido. El carnaval, en su paroxismo, alcanza al público, la mayoría del mismo dotado de atrevidos sombreros hechos con material reutilizado y diseños audaces para la ocasión. Una buena manera, entiendo, de tomar parte en la situación.

La obra, dentro de su unidad, tiene dos partes bien diferenciadas. La primera, más divertida, festiva y sensual, juega con los placeres de la carne en un mundo descarnado. Vivir los sueños de lo que alguna vez soñamos ser es posible tomando la vida de personajes que lo hicieron o lo hacen en esta vida. La segunda, tras el descanso, se hace más reivindicativa en la denuncia de las injusticias y las desigualdades, con alusiones explícitas al movimiento insurgente del 15 M y la crítica demoledora del sistema económico y las manipulaciones mafiosas de la gran banca y el mundo de las finanzas que causan profundas crisis arrojando a la miseria a amplios sectores sociales. Las hipotecas, los desahucios, los trabajos precarios y mal pagados, el paro, la corrupción y la actitud violenta y despiadada del mundo financiero y los políticos que sirven a sus intereses, todo pasa por el escenario a golpe de consigna y pancarta en una rememoración del romántico mayo del 68 francés.

Y todo pasa aquí en esta comedia de cabaret vasca que se expresa –porque así es el mundo de los muertos- en un español con acento mexicano, Sabino Arana y sus esencias nacionalistas y raíces del árbol de Gernika/Guernica incluidas. En este ambiente festivo de la muerte traído de México no podía faltar la figura señera, mítica y desmitificadora de un Cantinflas que, desde su impenitente pobreza, declara la riqueza de su visión del mundo y la inteligencia de sus humanas soluciones.

Aconsejable la pieza, aconsejable la representación, aconsejable el entorno del Pabellón 6. ¡Vengan, señoras y señores, vengan y disfruten feliz y anticipadamente de lo que les espera!

González Alonso

Comedia·Musical·Teatro

Bodorrio.- Agurtzane Intxaurraga

Bodorrio
Agurtzane Intxaurraga

Hika Teatroa

Dirección: Agurtzane Intxaurraga
Traducción del euskera: Agurtzane Intxaurraga
Intérpretes: Sandra Fernández Agirre; Iñigo Aranbarri; Patxi González; Kepa Errasti; Juan Otero; Iñaki Maruri

Teatro Municipal de Leioa, 14 de diciembre de 2018

Empezaré por lo que más me gustó de la velada. Las dotes interpretativas de Sandra Fernández Agirre están fuera de toda duda. Armó sus personajes con gran acierto, incluso peleando con el guión y la dirección de Agurtzane Intxaurraga y sus desaciertos. Es una gran actriz y lo demostró en este Bodorrio de la noche del viernes en Leioa. El actor Patxi González también dio muy bien y con acierto la réplica a sus personajes, con ingenio, oficio y maestría.

A partir de aquí lo que puedo decir es que esta comedieta musical sólo resultó ser un cúmulo de desafortunados desaciertos de un texto que, siendo bueno y ambicioso en sus intenciones, fracasa en toda su realización. Abarca muchos temas desde una óptica localista que no repara en tópicos: dantzariak, bertsolaris, cancones tradicionales sin que falte “Desde Santurce a Bilbao”, la infinita familia vasca repartida desde Galicia a las tierras americanas de Estados Unidos, México o Argentina, más la incorporación de la corrupción empresarial y policial o los conflictos laborales, todo ello reunido y agitado en el cóctel de una boda convertida en bodorrio en la que el novio no tiene claras sus inclinaciones sexuales.

El ritmo y el planteamiento se hacen pedazos y se rehacen por momentos, forzando –eso sí- una simpática forma de convertir a los espectadores en invitados al bodorrio y cargarles la parte de culpa correspondiente de los males que aquejan  la sociedad.

Como las situaciones que se plantean –algunas acertadas- se pegan con mal pegamento, parecen y aparecen como situaciones grotescas. No es grotesco lo que se plantea, sea una masturbación, una meada en los retretes, una violenta y apasionada escena de sexo o una extorsión económica, sino el cómo se plantea. Todo cabe en el escenario, pero no de cualquier manera. Cuando se cuela con calzador y parece gratuito, no pasa de ser simplemente ingenioso y fracasa.

La incorporación de un grupo de jóvenes, todas chicas y un chico que sobresalió por su estilo, al final de la obra y la hora de los aplausos, estuvo bien. Los tremendos fallos de dirección y guión no impidieron que nos encontráramos a gusto, disfrutando de la naturalidad con que los actores y la actriz nos obsequiaron y sonriendo o riendo algunas escenas. Las que pretendieron ser dramáticas resultaron embarazosas y no pasaron de patéticas por lo forzado, con un texto que pretendiendo ser poético se quedó en cursi. Tampoco, creo, resultaba necesaria la insistencia machacona de calificar de cerdos y cerdadas todo lo que se movía; sobre todo porque el discurso era obvio, rozaba lo demagógico y carecía de valor dramático.

Pero –en fin- con eso y con todo, insisto, creo que vale la pena celebrar este “bodorrio” y aplaudir la buena intención y el innegable esfuerzo y trabajo realizados.

González Alonso

Ballet·Musical

Malandain.- Ballet de Biarritz (Francia)

Malandain.- Ballet de Biarritz

Malandain.- Ballet de Biarritz

Magifique (Tchaikovski-Suites).- La Mort du Cygne (Saint-Saëns).- L’Amour Sorcier (Manuel de Falla)

Teatro Barakaldo, 26 de noviembre de 2011

El pasado domingo tuve ocasión de ver un espectáculo de ballet. No soy habitual de estos eventos que, por otra parte, no se prodigan demasiado en los escenarios. Como la ópera, se tiene la vaga impresión de tratarse de un espectáculo de minorías selectas, sobre todo económicamente, que lo utilizan para dar lustre a sus relaciones sociales con un barniz cultural que cause admiración. Lo que, con toda seguridad, fue así en tiempos no muy pretéritos, no lo es hoy día, al menos de forma general. Élites quedan y quedan también viejos resabios de la utilización de la cultura con fines espurios; pero hay que reconocer, junto con la evolución de estas artes, la extensión de su disfrute a capas sociales más extensas, aún sin dejar de ser minoritarias.

El caso es que, después de lo visto y disfrutado, me siento mejor dispuesto e  inclinado a cambiar mis hábitos y hacerme más asiduo del ballet; porque lo que los sentidos me permitieron percibir fue todo un cúmulo de sensaciones y sorpresas enmarcadas en la grandeza de la música y la belleza de la danza.

La elección de autores como Tchaikovski, Sain-Saëns y Manuel Falla, posibilitó una cercanía atractiva y una variedad llena de sugestivas propuestas de baile. Tal vez, resumiendo, me atrevería  a subrayar tres cosas:

1.- La ejecución de los pasos a dos. El primero de ellos arrancó con la sugerente música de Tchaikovski interpretada por dos bailarines masculinos con una delicadeza y sensibilidad admirables; el segundo, arropado con los compases de El Amor Brujo de Falla, ejecutado por un bailarín y una bailarina que consiguieron transmitir con fuerza y pasión los más atormentados e intensos sentimientos del amor.

2.- La sensación de que la música seguía por el escenario a los bailarines, realizando sus evoluciones con una ligereza y levedad que parecía vaciar de todo peso sus cuerpos para ser sólo espíritu o alma alzada en vuelo. La interpretación de La Muerte del Cisne de Saint-Saëns, me cautivó en todas y cada una de las cuatro veces que bailaron la pieza las tres bailarinas encargadas de dar vida a esta pieza bajo los focos, una vez cada una y, finalmente, las tres conjuntamente, introduciendo matices de delicada sensibilidad en la recreación de una escena tan bella como dura, cual es presenciar una muerte, y dotando de alma humana al ave condenada a morir.

3.- La introducción de elementos de danzas populares en la coreografía, así como un uso mesurado del ballet en su esencia clásica junto con una desarticulación de los movimientos y la reproducción de gestos cotidianos en la danza. El ballet explora con una libertad estudiada todos los recursos expresivos del cuerpo y el espacio para conseguir emocionarnos.

Poco más puedo añadir como profano en la materia. El espectáculo de Malandain, Ballet de Biarritz, puso en la tarde del domingo del teatro Barakaldo de Vizcaya un aire de frescura y sensibilidad que el público que llenaba la sala supo reconocer y agradecer con sus largos y continuados aplausos. Una buena tarde de arte y belleza expresados a través del ballet.

Julio G. Alonso

Musical·Títeres·Teatro

COURT MIRACLES.- Compañía Le Boustrophédon (Francia)

COURT MIRACLES.- Compañía francesa (Toulouse) LE BOUSTROPHÉDON

COURT MIRACLES.- Compañía Le Boustrophédon (Francia) dirigida por Christian Goumin.-  Teatro Barakaldo, 6 de noviembre de 2011

Sobre las tablas, dos actrices y dos actores, más un pianista, se multiplican en personajes de marionetas con los que se integran hasta el punto de no poder distinguir cabalmente quién resulta ser más real en un espectáculo para el que no cabe ahorrar elogios. El elenco francés procede de la ciudad de Toulouse y del Lido, el Centro de Artes del Circo, y con la aparente facilidad con que se realizan los trabajos más serios y difíciles, nos deslumbran y adentran en su mundo, que es nuestro mundo, sin agrios reproches ni lamentos desgarradores; sino con la ternura e ironía de la vida que se sabe viva, aún en medio de la mayor desolación, como puede ser el escenario sempiterno del dolor de la guerra.

Esta obra se gestó en un viaje de los actores a Gaza (Palestina) en el año 2006 para participar en la campaña Payasos Sin Fronteras. Court Miracles es un espectáculo en el que las acrobacias circenses, el malabarismo y el ingenio, junto con los títeres y la danza, estalla ante nuestras narices con un sentido estético admirable.

Pero hablar de las bondades y sorpresas del espectáculo sería banal si nos quedáramos sólo en eso y el mismo planteamiento del espectáculo no valiera de instrumento eficaz para profundizar en el asunto de que trata; en este caso, sirviéndose únicamente del gesto, la danza, la música y los efectos especiales, arman una consistente denuncia de los horrores de la guerra. En un campo de refugiados se contabilizan muertos, se recogen heridos que, con el guardián y los enfermeros, sobreviven a la guerra organizando y compartiendo la vida cotidiana llena de privaciones y carencias, pero valorando y disfrutando cada pequeña cosa y oportunidad. Nos ofrecen, en medio de un paisaje desolador, una actitud de resistencia y esperanza que va más allá del último ataque de la aviación que los diezma y deja aún peor malparados, como si se tratara de una maldición o una enfermedad degenerativa e irreversible. Y, aún así, mientras las ratas van progresivamente adueñándose de las ruinas, intentarán una y otra vez más reorganizar su vida o los despojos de la misma, con menos recursos, más débiles y malheridos, pero siempre con tanta poesía y humor como alegre disposición y esperanza; porque la decisión -en mi opinión, acertada- de este magnífico cuadro escénico francés, es la de hablar de la guerra y el horror implacable de sus consecuencias sin perder la humanidad, la dignidad que reviste la existencia de sus víctimas, aniquiladas, pero no vencidas.

COURT MIRACLES.- Compañía Le Boustrophédon (Toulouse-Francia)Al final del espectáculo de este montaje teatral, el aplauso y el abrazo desde el corazón, surgen espontáneos y naturales, continuándose por unos minutos más en el recibidor del teatro donde actores y marionetas invitan a los espectadores que abandonan la sala a compartir un delicioso té moro y admirar, una vez más como un regalo, la destreza y arte de estos actores que, fundiéndose de nuevo con sus marionetas, en un montaje de manipulación de las mismas, ofrecerán un pequeño concierto con una batería, un acordeón y un saxo desafinado.

Obra, espectáculo, arte y trabajo, mucho más que recomendable; imprescindible. Diría más, obligatorio; si valiera de algo obligar. Dejémoslo, en fin, como la mejor decisión personal e inteligente de quien tenga la oportunidad de asistir y verlo.

Julio G. Alonso